lunes, 19 de noviembre de 2012


CINCUENTA AÑOS ATRÁS NO SE ESTUDIABA TANTO,
PERO SE ESTUDIABA MEJOR

Quien dice medio siglo, dice cuarenta años o sesenta. Y antes de entrar en materia, conste que no pretendemos censurar a nadie. Se trata de analizar un estado de cosas. Esto es todo. No cabe duda de que el aprismo ha dejado su aciaga y repugnante influencia en casi todos los órdenes de la vida nacional. Aún no estamos verdaderamente curados de esa avariosis política y social. Mientras digamos tecnificar, planificar, estructurar, culturizar y otros barbarismos, estaremos – poco o mucho enfermos de aprismo. Mientras creamos que la justicia social es suma y compendio de toda dicha y de toda grandeza, no será posible afirmar que no hay aprismo. Nada vale callar esta horrible verdad. El aprismo es una epidemia: como tal, tiende a expandirse y no desaparecer rápidamente. Así como la escarlatina y el sarampión suelen dejar, ocultas, en el organismo, ciertas nefrosis que, a la larga son graves, así el aprismo nos ha dejado enclenques. Si bien, políticamente, ya no vale, por fortuna –aunque haya muchos apristas en muchos cargos públicos, es innegable que, en el orden intelectual y en el orden moral, aun puede. Que lo digan la instrucción y la educación. Dos cosas tan dife-rentes como la cultura y la sabiduría. El aprismo se caracteriza por su tendencia a hablar de todo sin saber nada. Es enemigo de profundizar. Los textos escolares en vigencia y los programas son deplorables. Conocemos una “Historia del Perú” en la que los colegiales aprenden cosas sorprendentes. No hace falta que nombremos al autor. Dice, por ejemplo, que el hijo de Doña Juana llamada la Loca, era el Rey de España Carlos V. Absolutamente falso, España no ha tenido ningún Rey Carlos V. Un pretendiente de la rama de los Borbón que se llamó legitimista, llevó el nombre de Carlos Quinto, pero jamás reinó. El último Carlos reinante en España fue Carlos Cuarto, de tristísima memoria. El hijo de Doña Juana la Loca fue Carlos Primero de España. El segundo fue El hechizado, en el cual se extingue la rama austriaca. El tercero fue un gran monarca. Era Borbón. En otro lugar de la famosa “Historia del Perú”, leemos: “Florece también la lengua castellana, que se impuso en toda la península y que recibió su primera consagración cuando, en 1942, Don Antonio de Nebrija escribió la primera gramática y luego Don Miguel de Cervantes “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Todo falso. El castellano estaba consagrado desde los tiempos del Romancero, mucho antes de Cervantes, cuenta con obras tan grandes como las Partidas y con autores como Fray Luis de León, Fray Luis de Granada, el Marqués de Santillana, Jorge Manrique, el Infante Don Juan Manuel, el autor de “La Celestina” y el de “Amadís de Gaula”. Y no citemos más. Cervantes es el menos gramatical de los grandes escritores españoles. Y es el más grande de todos. Lo cual podría probar que la gramática no le hace mucha falta a la Literatura. Cervantes está lleno de Italianismos y a cada rato incurre en diversos errores de construcción, de régimen y de concordancia. Pero, con todo esto, ha escrito la más grande y hermosa novela de todos los tiempos y de todos los idiomas. Un escritor peruano, Garcilaso de la Vega, llamado el Inca y autor de los admirables “Comentarios Reales”, fue contemporáneo de Cervantes. Cervantes nace en 1547 y muere en 1616. Garcilaso nace en 1539 y muere en 1616. Más contemporaneidad no cabe. Las licencias para imprimir los “Comentarios Reales” las obtiene Garcilaso en 1604. La primera parte del “Quijote” aparece en 1605, la segunda en 1615. Garcilaso muere en 1616, y lo más probable es que tuviera muy pocas noticias de Cervantes. O ninguna. Porque, además, Cervantes murió desconocido, humillado y pobre. No hay comparación entre la vieja gramática de Primitivo San Martín y los textos de hoy. La Aritmética de José Granda y su Álgebra eran textos de insuperable valor escolar. Lo mismo que la Historia del Perú y la Geografía del Perú de don Carlos Wisse. Don Artidoro García Godos, dijo una vez, hablando de nuestros matemáticos:

– Villarreal sabe mucho más que Granada, pero no sabe enseñar lo que sabe. Granada lo que mejor sabe es saber enseñar lo que sabe.

También eran muy buenos los textos de don Manuel Marcos Salazar. Los cursos actuales de Botánica, de Química, de Física o de cualquier otra materia, son verdaderos galimatías. El trabajo que se les impone a los niños dentro y fuera del colegio es abrumador, un indiscutible atentado contra la salud mental del estudiante. El niño no puede acostarse antes de las diez de la noche y debe madrugar. Trabajar aparte de los domingos. Basta ver la cantidad de niños que usan lentes. Y es que eso que se llama cultura se ha convertido en una divinidad satánica devoradora de inteligencias. Los niños de antes estudiaban un curso denominado “Fundamentos y dogmas del catolicismo”. Ahí aprendían lo que el título indica: los fundamentos y los dogmas de la religión oficial. El catecismo servía para nutrirles el espíritu. Hoy estudian un curso llamado “Religión”, título de insoportable pedantería y que es un tratado de Burgia más que todo. Les enseña a los niños cómo se reviste el sacerdote, el uso del alba, del amito, del cíngulo y de la casulla, pero no saben bien las oraciones fundamentales. Conocen cuáles son las órdenes mayores, las órdenes menores y en qué se diferencian. Pero no sospechan la existencia de las bienaventuranzas y de las obras de misericordia. Hay otro curso: “Iniciación Técnica y Trabajo Manual”. Ahí está el aprismo, adorador de la técnica. La técnica no es una ciencia específica. Es una para cada oficio o arte. El pintor tiene su técnica y el albañil la suya. ¿Cuál puede ser la iniciación de la técnica? Además, hay seres absolutamente incapaces para todo trabajo manual. ¿Qué hace el maestro con ellos? La instrucción secundaria debe iniciar la especialización. Nadie que no sea Pico de la Mirandola puede estudiar, a la vez, Historia de Grecia, Mineralogía, Lógica y Álgebra. Y además, canto, música y gimnasia. Hay un curso llamado “Educación Moral”. Antaño, eso lo proporcionaban el Catecismo y el Hogar. Los niños de hoy tienen una cosa llamada carpeta de labores, que no es otra cosa que el curso escrito por el niño y dictado por el maestro. Los pobres muchachos deben dibujar todo lo dibujable. Y como hay chicos sin aptitud para el dibujo, compran revistas y pegan las figuras. Conocemos varios casos de muchachos que pintan un costalillo y le ponen al pie: arroz. Se supone que el arroz está dentro del costalillo. Es la del que pintó a las once mil vírgenes. Pintó un templo, y en la puerta, una hermosa mujer adolescente en actitud de salir. Las otras vírgenes estaban dentro del templo. Los niños ignoran la existencia del mapamundi y de la esfera armilar. Parece que esto no es técnico. Hace medio siglo, los chicos estudiaban higiene y sufrían un examen de presencia. Hoy se comen las uñas, seguramente porque no tienen otra forma de usarlas limpias, ya que cuando se las roen, las tienen negras. Y dadas las modernas prendas de vestir, andan poco menos que desnudos, Reorganizar nuestra instrucción y nuestra educación, tan maltratadas por el APRA, no es obra ni de un gobierno ni de un hombre. Debemos colaborar todos. Hagamos del estudio algo sencillo y normal. No una obra de titanes. Ni un circo.

Publicado en el diario EL COMERCIO, Edición de la mañana, pagina 5, Enero 12, de 1951.

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